ALCOHOL
1.
El alcohol
¿El alcohol es
una droga dura como la heroína o la cocaína? Es una droga que, si es consumida
en exceso y durante mucho tiempo, puede dar lugar a un acostumbramiento, a un
aumento de la tolerancia, a una fuerte dependencia psicológica y, en muchos
casos, a una dependencia psíquica.
La capacidad que tiene una sustancia llamada
psicoactiva de inducir síntomas de abstinencia (y en el caso del alcohol, es
sabida la gravedad potencial de tales accidentes: delirium tremens, epilepsia y
otros...), de ser neurotóxica y de suscitar una necesidad intensa de volver a
consumirla define su carácter de droga. El alcohol evidentemente responde a este
criterio. ¿Es una droga dura? Sin ninguna duda, si se consideran sus
consecuencias negativas para la salud física y mental.
El consumo
abusivo de alcohol es responsable en Francia, directa o indirectamente, de unas
40.000 muertes anuales, ya sea por cirrosis, encefalopatías, cánceres de vías
aerodigestivas superiores de los cuales el alcohol-tabaquismo es un factor
favorecedor decisivo. Pero también por accidentes de tránsito, domésticos y
suicidios, el 40% de los cuales se ven favorecidos por el consumo puntual de
alcohol.
¿Es necesario
hacer referencia a la fundamental incidencia del abuso del alcohol en los
comportamientos violentos, especialmente entre los jóvenes, en los homicidios,
la violencia intrafamiliar, la violación? ¿Es necesario repetir que el abuso
del alcohol es un factor determinante de la aparición de patologías mentales:
depresiones, psicosis, demencias? Peligros El alcohol es, en consecuencia, una
droga peligrosa. Es hora de que se afirmen y comprendan las potencialidades
toxicomaníacas y extremadamente destructivas del alcohol. Sin entrar en un
debate político, es hora de que se exprese públicamente lo que saben todos los
científicos, que el alcohol consumido durante demasiado tiempo y en grandes
dosis es un tóxico notoriamente más peligroso que el cannabis, numéricamente
más destructivo que la heroína y de consecuencias sociales más graves que el
tabaco. Es hora de que los mensajes de prevención afirmen y demuestren que el
alcohol puede ser también una droga dura.
Es más que hora de que los poderes públicos
destinen medios apropiados a la prevención y tratamiento de la
alcoholdependencia, a menudo sutilmente tapada por el tabaquismo y las otras
toxicomanías.
Afirmar que el
alcohol puede ser una droga dura es dar un paso que debería ser irreversible
hacia la instauración de una política concertada, eficiente y coordinada de
exámenes médicos preventivos y de tratamiento. La alcohología es una disciplina
en crecimiento; dispone de métodos terapéuticos eficaces, psicoterapias y medicamentos
y sólo está a la espera del impulso de una voluntad política comparable a la
que permitió, recientemente, luchar contra la heroinomanía y el tabaquismo.
Copyright Clarín y Le Monde, 1998.

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